Se acabó la ilusión para Camerún
Seguramente, cuando los jugadores de Camerún se negaron a subir al avión en protesta, no se esperaban volver a ver ese gigante alado de nuevo tan pronto. Los cameruneses habían apostado a pasar a segunda ronda en un grupo donde, a simple vista, el único "monstruo" era Brasil. Sin embargo, tras la ajustada derrota ante una Selección de México que levantó muchísimo el nivel mostrado en las eliminatorias, y la amplia derrota con Croacia hace unas horas, se quedaron con las ganas de estirar el sueño.
El partido terminó 4 a 0 a favor de los europeos, que jugaron una hora con un hombre más por la infantil expulsión de Alex Song, la estrella del conjunto africano que contó además con la ausencia de su hombre más fuerte, Samuel Eto'o.
A los 11 minutos, Croacia ya se ponía en ventaja a través de Ivica Olic, quien capturó un buscapíé y definió abajo del arco defendido por Charles Itandje. Con ese gol se fueron al descanso, pero 5 minutos antes que terminara el primer tiempo, Alex Song cometió una falta realmente infantil, tras pegarle un codazo en la espalda a Mandzukic, que se reía burlonamente de los compañeros de Song, MouKandjo y M'Bia, quienes habían chocado entre sí en un ataque croata, dejándole la pelota servida al delantero que hasta hace poco pertenecía al Bayern Munich que no pudo concretar.
En el minuto 48, Ivan Perisic entró al área por la izquierda tras una gran corrida y definió a la derecha del arquero, que se jugó demasiado rápido al lado contrario, decretando así el 2 a 0, resultado parcial pero que ya daba la impresión que no podría ser volteado.
A los 61, tras un córner apareció el gran goleador Mario Mandzukic para poner el 3 a 0 que ya daba forma de goleada al encuentro, con un cabezazo imposible para el arquero camerunés. El mismo jugador pondría, 12 minutos después, el 4 a 0 definitivo, tras tomar un rebote del portero que rechazó un remate de un jugador croata.
Como para cerrar una actuación digna del olvido, Assou-Ekotto encaró a su compañero Moukandjo, reclamándole seguramente alguna jugada, y le propinó un cabezazo, al que el delantero respondió con un empujón, quitándoselo de encima, cuando llegaba el experimentado Pierre Webó para separar y reprochar a los dos jugadores. Esta acción fue una muestra clara de la impotencia que sintieron los seleccionados por Volker Finke tras la paupérrima presentación de su equipo.

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