Brasil 3 - 1 Croacia: debut y... ¿dudas?
Brasil superó ayer a Croacia por 3 a 1 en el partido inaugural de la Copa del Mundo Brasil 2014.
El anfitrión comenzó perdiendo tras un tanto en contra del defensor del Real Madrid, Marcelo, a los 11 minutos de la primera etapa. En ese mismo período, Neymar, a los 29, puso el empate.
Al volver de los vestuarios se vio un Brasil totalmente distinto, renovado... pero para mal. El conjunto local no encontraba la pelota, estaba impreciso, cometía muchas faltas (muchas no cobradas por el árbitro japonés) y hasta pudo estar abajo de nuevo en un par de ocasiones.
Pero el fútbol siempre nos tiene sorpresas, y esta no fue la excepción. No porque Croacia haya superado a la verdeamarelha en el marcador, sino por todo lo contrario: en el mejor momento de los europeos, el árbitro Yuichi Nishimura cobró un penal inexistente que simuló Fred, a pesar de las protestas de los defensas del equipo visitante. Neymar de nuevo, cambió la chance por gol a los 16 del segundo tiempo, y las cosas se pusieron 2-1, Brasil daba vuelta el resultado.
Después del segundo gol, increíblemente, los brasileños cerraron líneas y se tiraron atrás, jugando al contraataque, algo impensado en una selección del nivel que los pentacampeones del mundo suponen. Finalmente, la táctica funcionó, ya que Óscar, a los 46, puso el 3-1 final de contra.
El partido dejó muchas dudas. El primero, es netamente futbolístico: ¿qué le pasó a Brasil? Se vio un equipo apagado, sin una idea clara de juego y creyéndose superior desde el comienzo, algo que les jugó una mala pasada. Dejaron demasiado el partido en los pies de Neymar, que cambió el rumbo del partido prácticamente solo.
El segundo es justamente si lo hizo solo, ya que el árbitro asiático fue el gran protagonista de la noche. El penal inventado, muchas faltas claras a favor de Croacia no cobradas, las pelotas divididas cobradas casi siempre a favor de Brasil y algo que podría haber cambiado totalmente la historia: la no expulsión de Neymar a los 27 del primer tiempo, tras un manotazo innecesario en el rostro de un rival, que para el juez fue solo merecedor de amarilla.
Ahora solo resta esperar los próximos partidos, y rogar que no haya más dudas en los arbitrajes, ya que esto ensucia el juego.

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